En tiempos donde los períodos entre sorpresa y sorpresa son cada vez más cortos, donde los cambios resultan cada vez menos previsibles y donde las mejores intenciones, a menudo, se evaporan en un mar de incertidumbre, tal vez dudar, aunque resulte paradójico, resulte un interesante ejercicio.

Tomar decisiones que resulten efectivas o sea, con impacto en el negocio, en contextos inciertos más allá de poner en juego el talento de quien las ejecuta, exige replantearse y reformularse aspectos que a la luz de los cambios mencionados, pudieron haber servido para ayer, pero ya no hoy para hoy, y menos, para un futuro.
Tal vez hoy, la única certeza que tengamos sea que el camino que “trajo” a nuestra organización hasta acá, ya no será el mismo que la llevará hacia donde necesitemos que esté.

En este marco, someter nuestros paradigmas organizacionales a la prueba del actual contexto, denota inteligencia y madurez gerencial; no hacerlo, supone buscar resultados distintos, siguiendo siempre un mismo camino.

Como consultor veo a menudo la gran dificultad que algunas organizaciones tienen para “no matar” los temas. Pasa el tiempo y se sigue discutiendo lo mismo. Esas organizaciones tienen una peligrosa patología: están infectadas de certidumbre, en momentos donde lo que hay que gerenciar es precisamente, la incertidumbre.
El primer paso para gerenciar en contextos inciertos es permitirse la libertad de dudar y como resultado, entre otras, formularse preguntas del tipo: ¿Nuestro actual modelo de negocios, responde cabalmente a las necesidades de nuestros clientes?, ¿Nuestra actual forma de pensar, sentir e interpretar el negocio, nos aportan soluciones de valor?, ¿De qué forma concreta nuestra cultura o forma de hacer negocios, facilita/obstaculiza nuestro crecimiento?, ¿Hasta qué punto no somos nosotros mismos nuestro propio “Frankestein?.

Dudar es el primer paso hacia la adecuación organizacional a un entorno cambiante; dudar implica cuestionar de manera profesional el paradigma organizacional vigente, por lo tanto en mi opinión, la duda es el germen del conocimiento organizacional.

Las empresas capaces de “desbaratarse” a sí mismas, de ponerse a prueba diariamente y de cuestionar de manera crítica su actual paradigma, habrán dado un primer paso hacia el camino constante e incierto, del aprendizaje organizacional.

 

Belda Consultores

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